El hemiciclo

“Se secó el frío sudor de la frente con un pañuelo bordado con sus iniciales. Acto seguido, cogió el vaso de agua y bebió un pequeño sorbo para aclarar la garganta. Esperó a que el Presidente de la sala le diera el turno de palabra. Con ambas manos, colocó los papeles en los que tenía organizadas las principales ideas de su discurso, tiró ligeramente de la americana para llevarla a su sitio, se levantó y se dirigió desde su escaño hasta el púlpito para dirigir a todos unas palabras de aliento. Les miró serenamente y dijo…” -Mariano, son las ocho y cuarto, te has quedado dormido. Corre, vas a llegar tarde al colegio.

Creatividad

Se sentó frente al ordenador, decidido a dar rienda suelta a las cosas que rondaban por su cabeza desde hace ya muchas semanas, y reposó las manos recién lavadas sobre el teclado, a la espera de que las palabras fluyeran y la página de su nuevo post cobrara vida.

Seis días después, su mujer lo encontró con la mirada perdida, en la misma postura que había adoptado al sentarse, hierático, rígido, frío. Acababa de crear su obra póstuma. En blanco.

Dos generaciones… (Taken with instagram)

Tantas vidas ahí fuera. Tan ajenas. Tan desapercibidas. Tan vidas.

Tantas vidas ahí fuera. Tan ajenas. Tan desapercibidas. Tan vidas.

Habitantes de Alfa-Centauro encuentran la sonda Voyager

“Viajando en la eterna noche espacial  
nuestra pequeña nave sideral  
fue a dar con aquella sonda llamada El viajero.  
El hallazgo causó gran conmoción,  
el fútil cosmos detuvo el reloj.  
No estamos solos en este maldito universo.  
 
En la sonda encontramos,  
bellas canciones de amor,  
imágenes, sones extraños  
de un remoto mundo mejor.  
¡Qué raza singular!  
Un ser humano será  
quien ponga fin al dolor.  
 
Nuestros sabios tuvieron que concluir,  
que una civilización así,  
habría encontrado por fin la paz y la armonía.  
Ellos habrán desterrado las guerras,  
el hambre, la desigualdad, las fronteras.  
Nos han de enseñar a cantar tan bellas melodías  

Rumbo al planeta azul,  
Tierra lo llamaban ellos,  
aquellos que darán luz  
a este oscuro universo.  
Reímos (alguien lloró).  
Toda la tripulación  
era un manojo de nervios.  
 
Nuestra mente se puso a volar:  
sus verdes bosques, su profundo mar,  
inmaculados brillarán bajo un limpio cielo.  
Decidimos por fin aterrizar,  
dónde estaría el cénit de la humanidad:  
África, donde habitó el humano primigenio.  
 
Qué gran celebración,  
la noche llegaba a su fin,  
pronto una hermosa lección,  
nos enseñará a vivir.  
¡Qué raza singular!  
Un ser humano será  
quien ponga fin al dolor.  
Habitantes de la tierra,  
nuestra pequeña divinidad,  
venimos en son de paz”.

-Ismael Serrano-

Visto lo visto, yo mandaba una segunda sonda con una pequeña leyenda

“OS LO CREÉIS TODO”.

Luke, I am your father

“Luke, yo soy tu padre”

Darth Vader

Hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana…

Darth Vader se acerca a Luke (no vamos a decir sigilosamente porque su respiración le delata) y, con voz firme, dice:

“Luke, yo soy tu padre”

La respuesta de Luke no se hace esperar:

“Los cojones”

Al parecer, tras las desavenencias entre Anakin y Padmé, y el cambio de normativa del Código Civil intergaláctico que establecía el orden alfabético de los apellidos en caso de discrepancias de los padres, Luke adoptó el apellido materno, siendo inscrito en el Registro Civil como Luke Amidala y, al ser criado por sus tíos, nunca supo de la existencia de su padre.

Cuestión de fe…

¿Saben una cosa? Estreno Tumblr por una cuestión de fe. Sí, de fe. De fe en las personas.

Verán ustedes. Me levanté esta mañana como hago cualquier otra de domingo (aquí no podría detallar con exactitud el horario, de modo que lo dejo a la imaginación del lector) y, como en muchas ocasiones últimamente, cogí el tomo de Los Episodios Nacionales de Galdós que me corresponde, me puse un bol de cereales, y entré en Twitter para revisar mi Timeline. Dentro de las muchas genialidades que diariamente encuentro, una de ellas me llamó poderosamente la atención. En ciento cuarenta caracteres (o menos), un tuitero hablaba de todo el mal que causan los creyentes, y de la inexistencia de fe “inocua e inocente”. No pude por menos que responderle que no podía estar más en desacuerdo. Sin embargo, tenía claro que mis argumentos no daban para un solo tweet (solo sin tilde), y sí para una explicación mucho más reflexiva que me permitiera explicar que dicha afirmación había sido todo un desacierto.

Supongo que todas las opiniones, al menos la gran mayoría, son fruto de experiencias personales, y que se traduce en distintas formas de ver la vida o de interpretar lo que nos rodea a diario. Por mi educación, por mi experiencia, porque creo firmemente en ello, estoy convencido que categorizar que los creyentes (pónganle ustedes la religión) hacen daño es una afirmación insostenible. Del mismo modo, pensar que no existe la fe como principio sin tener otras miras paralelas me hace pensar que quien afirmó lo dicho no valora adecuadamente a las personas. Y digo personas, porque fuera de sus creencias, están las personas, y no seré yo el que juzgue a ninguno de ellos por su creencia, ideología o equipo de fútbol, sino por sus actos.

Que en el mundo hay mucho hijo de puta es un hecho (hasta aquí iba bien, ¿verdad?), pero que también está lleno de buenas personas es innegable, y no podemos cuestionar qué mueve a una persona a tener buenos gestos o a no tenerlos por el simple hecho de ser creyente.

Verán ustedes. Junto a mi despacho, en el centro de la capital riojana, hay una iglesia por la que paso diariamente varias veces cuando me dirijo al Juzgado (soy abogado, espero que eso no les haga dejar de leer pensando que soy otra alimaña más) o a cualquier gestión que requiere mi trabajo y, muchas de ellas, observo como gente de todas las clases sociales cruza sus puertas para escuchar una misa, rezar un rosario, o simplemente buscar respuestas a toda esta locura que nos rodea. Eso imagino. ¿Me preguntan si las encuentran? Y yo les digo ¿y por qué no?¿Quién sabe la ayuda que da la fe a gente que la necesita en un momento dado o se mueve diariamente gracias a ella?

¿Que hay creyentes que hacen daño? Seguro. Y agnósticos que hacen más. Y payasos que no hacen reír. Y políticos que son honrados (debe haberlos). La fe no es cuestionable. Nadie es dueño de las creencias de otros para saber si su fe en “alguien” o en “algo” tiene doble lectura o no. He conocido a mucha gente, y estoy seguro que ustedes también conocerán, que se desviven por ayudar a otros teniendo la fe como argumento principal de sus vidas. Y son personas anónimas, invisibles, inexistentes, que no buscan nada a cambio sino la sensación de hacer las cosas conforme unos principios. Que los principios sean su fe o la educación por la ciudadanía me la suda, no lo cuestiono porque creo que no es importante. Pero no se me ocurriría pensar que, por tener una ideología, todo lo que no se aproxime es tabú y deberíamos erradicarlo.

Estos últimos días, en Twitter, con motivo de la visita del Papa Benedicto XVI, Susan, Poppe o el padre de Bobby Robson que es carnicero, llámenle como quieran, se han prodigado las opiniones sobre la conveniencia o no de su presencia y sobre el hecho de si el dinero que cuesta la estancia en España se podría dedicar a otras causas. Fuera de toda la cuestión eclesiástica, estoy convencido de que hay mucha gente que la presencia del Papa le importa lo mismo que el concierto de Linkin Park en Madrid, pero que tienen fe y no renuncian a ella ni se ven metidos en un saco de curas pederastas y apóstatas de la eliminación del matrimonio gay. 

Esto no puede ser una de esas cosas. Esto, por favor, no puede ser eso. Por lo que a mí respecta, no puede ser. Esto no fue sólo una cuestión de azar. No. Estas cosas extrañas suceden a todas horas.

Si le ponen música de Aimee Mann tendrán la introducción de Magnolia, de P.T.Anderson, una de mis películas preferidas, una joya en mi opinión, y que no les recomendaré que vean porque no me creo con criterio para recomendar nada a nadie. Simplemente les digo que me encanta y ya ustedes hacen lo que les salga de los huevos. Pero el caso es que iba como anillo al dedo como epílogo de la parrafada que les les he metido (no soy escritor, qué le vamos a hacer). El caso es que me niego a pensar que no existen creyentes con fe inocente, sin ánimo de nada más que de ser buena gente y que no tratan de imponer sus creencias a todos los que le rodean. De no ser así estaría aterrado. Igual que me aterran las personas sectarias y partidistas que no son capaces de ver las cosas con perspectiva. En ambos bandos. Porque hay dos bandos, ¿verdad? 

Como han podido comprobar los que han leído esto tras el post de Twitter, no tiene nada que ver con mis tweets diarios que, con más o menos gracia, siguen. A Dios pongo por testigo que jamás volveré a pasar hambre mi idea de tener este ¿blog? no era otra que contar historias del mismo tono y que no me caben en un tweet, y me comprometo a que así sea, pero es inevitable que, en un momento o en otro, uno deje de pensar en cosas serias como las de mi Timeline y se dedique a gilipolleces como ésta. Porque, al fin y al cabo, todos tenemos nuestro momento tonto, ¿NO?